martes, 2 de febrero de 2010

¡NUEVA SECCIÓN! LA VRECOMENDACIÓN DE...


ESTA SEMANA: DANIEL ORVIZ
RECOMIENDA:"VINICIUS DE MORAES en LA FUSA"(1970)


En fin, ya que me toca dar el pistoletazo de salida a esta nueva sección en la que los miembros de nuestro grupo darán cada semana sus recomendaciones sobre todo tipo de manifestaciones culturales, he decidido lanzarme a la piscina y hacerlo con lo que yo (que soy hijo del post-modernismo y por tanto no muy dado a afirmaciones categóricas) considero el mejor disco de la historia. Así, sin artificios ni medias tintas. Porque aún en plena desmantelación de la cultura occidental siguen existiendo obras maestras que permiten lanzar este tipo de opiniones sin el más mínimo sonrojo. Y porque estoy seguro de que si alguien de los que léen esto se atreve a seguir su pista y darle una oportunidad, acabará de manera inevitable dándome la razón tarde o temprano. Pero expliquemos un poco más (pueden dejar sonar la música si quieren):



Decir que el concierto de la Fusa (falso concierto, en realidad, como más adelante se explica) es un disco de bossa-nova sería como decir, por ejemplo, que el Taj-Mahal es un edificio. Estaríamos diciendo algo cierto, sí, pero en tal calificación no expresaríamos de ninguna manera la dimensión de su grandeza, ni la posible trascendencia que su creación pudo representar frente a los edificios que estaban a su alrededor. Sería mucho más certero decir, por tanto, que éste es EL disco de bossa-nova.Porque si bien el hecho de ser una compilación de éxitos hace que todas sus canciones puedan ser localizadas en otros discos, cantadas quizás por otros autores, y con quizás mejores versiones, también es cierto que es en este disco como en ningún otro en donde el conjunto adquiere una mayor belleza, una coherencia más total, hasta el punto de alzarse a la condición de manifiesto vivo de un movimiento estético y de un modo de percibir el arte y la vida. Pero para comprender todo es condición sinequanum la de trabar conocimiento con su máximo artífice y columna vertebral del proyecto. Señoras y señores, les presento pues al hombre, al poeta, al maestro, y al alcohólico terminal más felíz que jamás haya pisado la faz de la tierra: Con ustedes Vinicius de Moraes.



Vaya elemento, ¿verdad?. Marcus Vinicius da Cruz do Melo Morais, que así fue bautizado el amigo, nació en Río de Janeiro en 1913. Pero no sería hasta el año 1958 cuando, tras haber estudiado la carrera de derecho y haber trabajado como jurista y diplomático en Francia e Inglaterra, se uniría a los autores Tom Jobim y Joao Gilberto para crear desde Brasil un nuevo movimiento musical, en el que unirían las cadencias melódicas y suaves de la vieja trova brasileña con los vibrantes ritmos de la samba y las corrientes de raíz africana para dar lugar a algo nuevo: la llamada Bossa-Nova. En resumen: una musicalidad basada en caricias melódicas y golpes de ritmo. ¿No les suena la cosa?. Sí, amigos míos, sí: La Bossa-Nova es sexo en estado musical.O música en estado sexual. Pero sexo del bueno, hay que matizar ante una generación amamantada a base de porno gonzo. Sexo del que se hace con alguien a quien quieres, aunque sea durante el tiempo que dura (que dura dura, vamos.). No es de extrañar, por tanto, que su propuesta fuera tan cálidamente acogida por una juventud ávida de modernidad y de luz como la brasileña de los años 60. Y no fue hasta el final de éstos, con el movimiento ya consagrado y sus figuras principales en la cúspide del éxito, cuando Vinicius recibió el encargo de realizar en Argentina una serie de conciertos que ayudasen a promocionar el café brasileño en este país, para los que se rodearía de los colaboradores que él quisiera con el fin de hacer un resumen de todas sus composiciones y algún que otro éxito ajeno.



Fue gracias al tremendo éxito de esta iniciativa, por lo que se decidió a posteriori registrarla en dos discos (el segundo a expensas del éxito del primero), utilizando un sistema con el que reunir las posibilidades tanto del calor del directo como de la minuciosidad de la grabación en estudio. Es decir, que en el disco se mantuvo la grabación de las reacciones del público en el directo, y las presentaciones de los músicos, pero cada canción fue grabada de nuevo en el estudio para su edición final. y aunque a veces se notan mínimamente estos cortes hay que decir que el resultado es inmejorable. Ahí está lo mejor de la bossa-nova (María Creuza, Toquinho, Baden Powell, Maria Betahania...) dando lo mejor de sí mismos.



Y ahí están todas las canciones: A felicidade, Tarde em Itapoa, Garota de Ipanema (en una versión demasiado acelerada para mi gusto, todo hay que decirlo), Berimbau, Samba em preludio...Son temas que merece la pena descubrir, si aún no se conocen, porque en ellos están resumidos probalemente todos los estadios posibles para el sentir humano. Y por eso el concierto de la Fusa es un disco de esos que nos acompañan a lo largo de los años, y se pueden escuchar una y otra y otra vez, añadiendo siempre sensaciones nuevas a nuestro oído. Pero es aún más que eso. Es un auténtico y sincero canto a la alegría de vivir, no ententiendo esto como el ñoño pseudo-mensaje florecitas happy happy al que las huestes baboso-poperas nos tienen acostumbrados hoy en día sino como el amor incondicional hacia todos los apectos de la existencia: A sus luces y sus sombras, a sus amores y sus guerras, a sus glorias y sus tristezas, a sus grandezas y sus miserias. Y todo ello arropado con la música y las voces con las que follarían los ángeles si los pobrecitos pudieran hacerlo. Casi nada.




¿Que la cosa les va interesando y hasta les entra el picorcillo, pero son ustedes demasiado vagos para dar el primer paso hacia su búsqueda?. No se preocupen: Por desgracia vivimos aún en la época de las descargas ilegales, que por supuesto La Vida Rima desrecomienda, y los más taimados de ustedes podrán sin duda tener el disco completo en su disco duro con sólo un par de clics sobre los botones correctos. Pero para las gentes de bien como nosotros también hay buenas noticias: El Concierto de la Fusa entero, en versión remasterizada en CD y con libreto conmemorativo, está esperándoles AHORA MISMO en la sección de músicas del mundo de su gran superficie más cercana por unos miserables 15 Euros. Por lo que cuesta cubata y medio, vamos. Así que si después de leer esto y escuchar un trozo del testamento musical del gran Vinicius en los vídeos adjuntos, no sienten ustedes por lo menos una vocecita en su cabeza animándoles a darle una oportunidad, quizás es que no son ustedes el tipo de personas que este mundo se merece. Suena fuerte ¿verdad?. Pues así lo digo. Categóricamente. Porque con joyas como éstas se puede. Ustedes verán lo que hacen.


Daniel Orviz.

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